Un año de siembra

El lunes 14 de octubre de 2013 fue el primero del resto de mi vida. Iniciaba una nueva etapa profesional. Me levanté a las 6 a.m., bajé a mi perro y me senté delante del ordenador. Tenía muchas cosas que hacer. Algunas ya las he hecho, otras siguen esperando aún hoy.

Lo primero que hice fue cambiar mi BIO de Twitter. Escribí, sin más pretensión que la de expresar cómo me sentía, algo así como “Hortelano de la creatividad. Siembro para recoger“. Hasta que aparecieron los primeros proyectos, que afortunadamente tardaron poco, me dediqué a pensar bien qué quería hacer; por qué quería hacerlo; y cómo iba a llevarlo a cabo. Estaba sembrando sabiendo que antes o después recogería los frutos.

Con el tiempo concluí que necesitaba, o quería, una marca que contara lo que yo hacía y mi forma de ver esto de la comunicación publicitaria. Estuve dándole alguna vuelta y al final me di cuenta de que lo tenía delante mío y que no era necesario buscar más: Hortelanos era perfecto.

Ha pasado ya algo más de un año. Un año frenético en el que he comenzado a ver qué es lo que hay ahí fuera. Al principio es como cuando te cambias de ciudad o te vas a vivir sólo a tu piso: tienes miedos y dudas porque no sabes qué te vas a encontrar ahí fuera. ¿Habrá trabajo para mí? ¿Seré lo suficientemente bueno? ¿Me dará para pagar la hipoteca a final de mes? Han pasado 15 meses y ya tengo las respuestas a esas preguntas; el problema es que ahora las preguntas son otras, y yo que soy muy curioso, quiero seguir transitando el camino hasta encontrar las nuevas respuestas. Aquí os dejo 9 cosas que he aprendido en este tiempo.

 

Las previsiones no sirven para nada

A las dos semanas de empezar, hice una serie de previsiones. De proyectos, de clientes, de ingresos. Un año después, los resultados no se parecen en nada a aquella primera previsión. Le siguieron otras tantas que a las pocas semanas, días u horas se desplomaban. Proyectos seguros que se caían, proyectos posibles que llevan meses atascados y propuestas inesperadas que iban hacia adelante.

 

Yo no soy emprendedor

Ya hablé de ello en el Einnobar al que me invitaron en el marco de Álava Emprende. No me considero un emprendedor. Hago lo mismo que antes, y a veces con las mismas personas. No he tenido ninguna idea de negocio. No contrato a trabajadores. Me considero un freelance, profesional independiente o como le queramos llamar. Pero no soy un emprendedor, a pesar de que sí soy una persona con actitud emprendedora si entendemos el término como la capacidad para llevar adelante ideas y proyectos.

 

¡Qué importante es rodearse bien!

Juanjo Brizuela, Ainhoa Martínez de Cestafe, Carlos Ortiz de Zarate, Igone Urquiola, Kind Visuals, Adrián Ruiz de Hierro, Jon de la Presa, los chicos del Hub Gasteiz, María Clé, Egoitz Konte….. Sin vosotros, no soy nada. No sólo porque sois profesionales como la copa de un pino, sino porque además tengo la suerte de poder consultaros cuando dudo; de pediros vuestra opinión cuando no lo veo claro. Tengo la suerte de que siempre sois capaces de dar un poco más. GRACIAS. Esperemos que con el tiempo la lista sea vaya haciendo más grande.

 

En la era digital, si no tienes estrategia estás muerto

“Estrategia” es un término algo hetereo. Algunos dicen que es humo, otros que es palabrería. Pero en la era digital, si no tienes una estrategia de comunicación que te haga ser notorio, diferente y relevante, no tienes nada que hacer. Esto es una novedad muy grande porque las herramientas digitales han democratizado la comunicación. Empresas y marcas que antes no invertían en comunicación por las barreras económicas que suponía la publicidad pueden acceder hoy a herramientas a costes más asequibles. Dile a un fontanero, a un bar de pintxos o a una tienda de ropa que tienen que tener una web, que tiene que vigilar su reputación online o que tiene que invertir en algo llamado Facebook ads. El cambio es brutal y sin una estrategia definida, las marcas caerán en la irrelevancia, los resultados no llegarán y surgirá la frustración.

 

Digitalizar no tiene que ver (sólo) con usar herramientas digitales, sino con cambiar tu manera de pensar

Pero lo más relevante de todo esto es que la digitalización supone un cambio en la forma de pensar. Y la resistencia al cambio es algo presente en la mayoría de las culturas corporativas. He conocido el caso de una compañía que necesitaba implementar su presencia en las redes sociales y ha acabado cambiando su plan de formación, cuestionando su organigrama, creando un nuevo claim y redefiniendo sus líneas de negocio. (#truehistory). Para la mayoría de las culturas corporativas es complicado asumir nuevos principios como colaborar, compartir, relacionarse, ser transparente, poner el foco en el consumidor…. La digitalización y la nueva realidad de un mundo muy cambiante nos obligan a usar nuevos enfoques. Hoy, existen dos tipos de empresas: las que están digitalizadas y las que tendrán que digitalizarse.

 

Soy demasiado barato

Cuando doy alguna charla a emprendedores o charlo con algunos de mix ex-compañeros de la agencia, la pregunta es inevitable. ¿Ganas más o ganas menos que antes? Lo cierto es que en ese sentido apenas he notado diferencias (más allá de que en vez de cobrar cada mes, cobras…… cuando se puede). Pero en años futuros, la facturación debe incrementar para poder hacer frente con solvencia a determinadas inversiones o a afrontar la cuota de autónomos una vez se terminen las condiciones “ventajosas” que otorga el Gobierno del Reino de España. La conclusión es que he sido demasiado barato. En algunas ocasiones he tenido que ajustar mis presupuestos para que al cliente le encajaran (es un tema sobre el que volveré a escribir porque es muy controvertido); pero la mayor parte de las veces las propuestas han sido asequibles y el volumen de trabajo del proyecto, más alto del esperado inicialmente. Esto también es achacable a mi inexperiencia en esta nueva coyuntura, en la que desconoces lo que se paga en el mercado y el volumen de dedicación que va a conllevar un proyecto. No tengo una tarifa fija por hora ni por proyecto, y no creo que sea bueno tenerlo. Al final, depende de la naturaleza del proyecto, de la proyección, del cliente y de otros muchos factores. Pero una cosa está decidida; en 2015 mis presupuestos van a crecer al menos un 10%. Si ya eres cliente mío o tenías pensado serlo, estás de enhorabuena: el año que viene pagarás más :-)

 

Saber cómo hacer las cosas

Por los motivos que sea, en mi periplo en la agencia no conseguimos tener una metodología de trabajo efectiva y definida (en realidad, creo que pocas agencias o profesionales la tienen). He dedicado muchas horas a ello este año. Horas por las que no facturaba nada, pero estaba sembrando para recoger. Ahora puedo echar mano de metodologías o matrices para un proyecto de marca, un plan de comunicación, una estrategia, un proyecto de e-commerce, desarrollar una idea creativa o varios de ellos a mismo tiempo. En cada proyecto hay que adaptarlas haciendo cambios, combinándolas, reinventándolas o incluyendo aportaciones de mis colaboradores o de los propios clientes, pero partiendo de una base que sirve como punto de partida y mire hacia el de llegada.

 

La formación ya no es lo que era

Una de las áreas en la que más trabajo es en la de formación. Muchas veces me había preguntado cómo era posible que existiera una oferta formativa tan amplia en redes sociales, community manager, etc…. Cuando sales ahí fuera y das un par de curso, descubres que incluso entre personas de la máxima responsabilidad (y no necesariamente gente mucho mayor que yo) la brecha digital es demasiado grande. Lo cierto es que a veces me he sentido un poco ridículo explicando cosas que están a un sólo click. Pensaba, ¿por qué no lo miráis en Google? Existen webs, blogs, tutoriales o e-books en los que se explican la mayoría de las cosas que explico en ocasiones. Creo que en materia de comunicación digital, los itinerarios formativos están mal diseñados no existen itinerarios y a la larga esto hace que la brecha aumente porque no se atiende desde una perspectiva integral; la mayoría de las cosas que se enseñan/aprenden no tienen una una utilidad práctica. Pero lo peor de todo es que los alumnos vienen a aprender herramientas, no a aprender a enfocar las cosas de otra manera. La formación está cambiando tiene que cambiar. Objetivos, metodologías, duración…. hasta tiene que cambiar quien la imparte y quien la recibe.

 

Especialízate, sé profesional y colabora

Cuando hablo de especialización (concepto del que soy firme defensor) las expresiones de quienes me escuchan suelen torcerse. Pero creo que no hay otro modo de diferenciarte como profesional (o como empresa) y de alcanzar la excelencia en tu trabajo. Esto creo que está muy relacionado con ser un buen profesional. No es raro que un freelance del sector de la comunicación o un profesional de una agencia hagan tareas muy diferentes entre sí: pensar un claim, actualizar facebook, sacar unas foto para subir a Instagram, escribir una nota de prensa o decirle a un diseñador como debe ser el logotipo. A la larga, esto hace peor nuestro trabajo y nos hace peores profesionales. Creo que todos los que trabajamos en esto debemos tener unos conocimientos básicos de estrategia, de redacción, de social media, de diseño web, de imagen o de SEO. Lo suficiente como para aguantarle una conversación sobre el tema al cliente. Pero cuando nos ponemos a hacer cosas que no hemos hecho nunca o tocamos de oído, pasa lo que pasa. Cuando empecé con esto me propuse que nunca haría algo que no supiera hacer. El resultado de mi trabajo es peor, mi cliente se decepciona y mi reputación se resiente. Y además, yo lo paso mal porque no disfruto. Sufro. Mi sentido de la responsabilidad y de la profesionalidad me impide hacerlo. Por eso creo que es importante desarrollar una buena red de colaboradores con los que hacer que tus trabajos sean mejores. Hablaré otro día de la colaboración (y de la burbuja que se ha formado en torno a ella). Pero para mí, es la base. No se trata de ser más, sino de ser mejores.

 

2015 será un año duro otra vez. Las cosas seguirán cambiando. Los proyectos que estaban a punto de comenzar se caerán de la noche a la mañana y surgirán otros para entregar “antesdeayer“. Pero más vale que nos acostumbremos a este mundo líquido plagado de incertidumbre.

Por lo demás, pido más tiempo para dedicar a los míos; seguir disfrutando y superándome en triatlones y carreras; viajar a otro continente; ver más series y pelis; leer un poco más; ir a más conciertos; y bueno, si el Baskonia vuelve a estar entre los grandes, pues fenomenal. Aunque yo ahí poco puedo hacer.

El resto de cosas que ocurran seguro que serán bienvenidas :-)

 

Triatlón