Dos años de Hortelanos

Hace ahora dos años que empezó esto de Hortelanos. Un camino profesional pero sobre todo una forma de vida. Mi idea fue crear una estructura ligera y flexible, nativa digital, con ADN estratégico y con excelencia creativa que se pareciera lo menos posible a las vetustas y oxidadas agencias de publicidad. Afrontar la comunicación desde el diseño de productos, servicios y experiencias y no sólo de campañas y planes de difusión.

Dos años después, pocas cosas son como yo las había imaginado. En un mundo líquido e inestable la incertidumbre es la tónica. En dos días aparecen tres nuevas oportunidades que se esfuman en pocas horas y a la semana siguiente estás enfrascado en nuevas propuestas que surgen de la noche a la mañana.

Termina el 2015 y toca hacer balance y echar la vista al año que viene. Estas son mis reflexiones:

 

Las previsiones, previsiones son

El mercado al que salí de manera natural, por mi bagaje y experiencias anteriores, me empujó a trabajar en proyectos parecidos a los que había trabado ya. Como los trabajos han venido a mí sin necesidad de ir a buscarlos, la inercia me ha colocado haciendo lo mismo que hacía antes. A veces no resulta sencillo salir de esa relativa comodidad, e incluso el mercado no siempre demanda o comprende lo que uno le quiere ofrecer. Como esto es una carrera de larga distancia, mientras sigamos facturando no es problema.  Ahora tengo sobre la mesa dos proyectos que podemos considerar como “pilotos”. Vamos a trabajar la parte del branding y la estrategia pero empezaremos por definir el modelo de negocio y el diseño del mismo. Si los dos proyectos llegan a buen puerto deben convertirse en la llave definitiva a abordar otros proyectos similares. Aquí percibo un problema de posicionamiento que debo ir modificando a medio plazo.

También está pendiente la diversificación del negocio. No poner todos los huevos en la misma cesta es una idea que siempre he manejado y por eso quiero que de Hortelanos surjan nuevas ideas de negocio. Ya hay un par de ellas sobre la mesa y 2016 será decisivo para saber si pueden materializarse.

 

Dimensión y facturación

En lo único en lo que he acertado es en la previsión de facturación que hice a cuatro años. De momento en los dos primeros ejercicios he cubierto objetivos y en este tercero es cuando debo dar el salto definitivo e incrementar el beneficio neto en un 20%; a priori es realista pero esto da muchas vueltas. Crecer más que eso es difícil por una cuestión de dimensión. Es difícil aumentar la cantidad de proyectos por una mera cuestión de tiempo, por lo que quedan dos caminos: o intensificar la colaboración con mis colaboradores Hortelanos, centrándome yo en las facetas estratégicas y creativas de los proyectos y dándoles más protagonismo en la ejecución; u ofrecer más valor añadido a mis clientes para poder facturar más por la misma cantidad de trabajo. Desde luego, crecer en estructura es la única opción que no contemplo.

 

En casa del Hortelano, cuchara de palo

Como ocurría cuando trabajaba en la agencia, casi todo mi tiempo se lo comen los proyectos para los clientes. Queda poco espacio para pensar en el desarrollo del negocio. Hay planes y acciones que están sobre el papel pero que luego no soy capaz de desarrollar: autoformación, desarrollo de nuevos productos y/o servicios, terminar mi web, generar más contenidos digitales, completar la red de contactos escribir cases studys, escribir un libro y abordar ciertas acciones comerciales. En este sentido, abordarlas es una cuestión “cultural”. Hay aspectos del modelo que quiero construir que deben ser más disruptivos y romper con la inercia del día a día. Si no invierto en desarrollo de negocio (innovación, comunicación, formación, servicios y proyectos, redes…) antes o después esto se caerá igual que se están cayendo las agencias tradicionales.

 

El método

Estos dos años han sido decisivos para crear metodologías. Y en mi opinión son las que marcan la diferencia. Metodologías para analizar al consumidor, diseñar servicios, iniciar procesos de digitalización o construir marcas que poco a poco se van enriqueciendo con lo que uno lee por aquí y aprende por allá. Las metodologías son vivas, porque las voy mejorando y cambiando, y adaptables, a la realidad de cada proyecto. Además, siempre se enriquecen con las metodologías propias de mis colaboradores hortelanos en cada proyecto o se entremezclan con ellas a menudo. Esta es una de las piezas angulares de Hortelanos y ahora me queda incorporar algunas nuevas, principalmente aquellas que tienen que ver con los procesos creativos y con la ejecución de proyectos.

 

Kane&Co, compartir oficina y mucho más

No había tenido la necesidad de disponer de una oficina fija en estos dos años. Pero la coyuntura me ha llevado a compartir espacio con ex-compañeros que han puesto en marcha sus proyectos: Ciudadano Kane y Mitumi. La experiencia abre las puertas a establecer nuevas dinámicas de colaboración. De momento estamos en una fase muy inicial pero todos tenemos ilusión en crecer juntos (que no revueltos). En Kane&Co, que es como hemos bautizado a nuestro espacio compartido, lo mejor está por llegar.

 

La vía de la formación

Un 20% de mi facturación viene de impartir formación. El primer año fue complicado porque tuve que preparar varios cursos prácticamente desde cero en poco tiempo. Ahora tengo un buen portfolio de cursos preparados y varios en cartera. Como siempre, me ha faltado tiempo para terminar de estructurarlos, desarrollarlos y salir a venderlos; otro reto para 2016. Además, quiero que la formación sea un recurso que ofrecer a los clientes como un valor añadido. Especialmente cuando abordamos proyectos relacionados con la digitalización. Ellos deben conocer la dimensión real de los retos que presenta la sociedad digital, más allá de los likes del facebook o el número de RTs. Lo digital va más de cambiar el punto de vista que de usar una nueva tecnología.

Por lo demás, 2015 también ha sido el año en que he puesto mi granito de arena en Foxize School, proyecto del que ahora soy un (humilde) socio más. Veremos lo que podemos aprender de este nuevo modelo de formación para profesionales y todo lo que da de si.

 

Han sido dos años muy intensos e interesantes. Aprender a vivir la incertidumbre y saber gestionarla es clave y esto está superado. El años 2016 es el tercero año y el que marcará cual es el camino para los tres siguientes. Mientras tanto toca seguir aprendiendo y afrontar junto a mis compañeros los nuevos proyectos que tenemos sobre la mesa. Apasionantes por cierto. Allá vamos. A seguir sembrando para poder recoger.